CrewLife: La vida del Tripulante de Cabina

Me llamo Marta Bello y tengo 28 años. Desde que soy pequeña y tengo uso de razón quise ser tripulante de vuelo. Me fascinaba ver los aviones en el cielo y mi pasión no era irme de vacaciones para llegar al destino y disfrutar, era el trayecto. Al tenerlo tan claro desde pequeña fui enfocando mis estudios a eso. Tener una buena base de inglés y un cuarto idioma era mi principal objetivo, así que en unas vacaciones de verano me fui a Escocia 3 meses para perfeccionarlo y me apunté a clases de francés. También tenía claro que era una profesión que quizá no me duraba toda la vida, ya que físicamente es muy cansado y no sabía si sería compatible con mi vida personal cuando tuviera hijos, etc. Así que decidí estudiar una carrera universitaria, relacionada con lo que quería hacer, para tener más alternativas.

Estudié la Diplomatura de Turismo, que actualmente es el Grado en Turismo, y durante el segundo año de carrera lo compaginé con el curso de Tripulante de Cabina de Pasajeros en la Escuela Universitaria Fomatic Barcelona.

Trabajé de camarera, de azafata de eventos y de todo lo que podía para poder pagarme el curso y finalmente lo conseguí. En cuanto acabé mis estudios empecé a aplicar (enviar CVs) para diferentes compañías aéreas y tuve la suerte que me cogió una Low Cost que en aquél momento estaba empezando a crecer muchísimo y daba oportunidades a la gente que empezaba en este mundillo. Recuerdo aquél primer día en el avión como uno de los más felices en mi carrera profesional. Parecía (aunque en parte lo fuera) una niña en un parque de atracciones; lo observaba todo, preguntaba mil cosas, quería aprender hasta el más mínimo detalle.

Actualmente han pasado ya 8 años desde entonces y he estado en 3 compañías aéreas diferentes. Esto me ha permitido crecer personal y laboralmente y saber que, sea la compañía que sea, amo mi profesión.

Voy a explicar un poco cómo es y qué requisitos necesitamos para trabajar a bordo. Cuando te convocan para una entrevista o un Open Day tienes que ir debidamente uniformado y con un CV actualizado. Normalmente son diferentes fases eliminatorias, dinámicas de grupo, pruebas de inglés, role play, estatura… y finalmente la entrevista personal. Cuando llegas a la entrevista personal una pregunta que siempre hacen es: ¿Tienes tatuajes visibles? Está totalmente prohibido llevarlos visibles. Después de días, semanas o meses recibes la noticia y es cuando empieza todo el proceso de documentación: Certificado, CIMA de clase II, pasaporte, visados, antecedentes penales, referencias de tus anteriores trabajos… y un largo etc. de papeles que necesita la compañía para la que vas a operar…

Hay que pasar un curso inicial o de conversión que suelen durar semanas. En este curso te explican los procedimientos de la compañía, política, tipo de avión, mercancías peligrosas… (Depende de la compañía este curso te lo pagan o no, es decir… te ponen alojamiento en la ciudad donde se imparte y te pagan una dieta por día de clase). Cuando acabas el curso y recibes la tarjeta de la compañía ya estás listo para empezar a “volar”. Tus primeros vuelos se llaman de Familiarización y siempre vas con un instructor al cual puedes hacer preguntas y te enseña la Operación Normal del vuelo. Cuando ya estás preparado para volar “suelto” tienes un vuelo que es “El Line Check” vas con otro instructor que te examina. Una vez finalizas todo el curso, vuelos de familiarización y check es cuando puedes decir que eres Tripulante de Cabina de esa compañía.

Las rotaciones pueden ser de mañana, tarde o noche y cada día es a una hora diferente, en función de la hora de salida del vuelo al que vayas a operar. Las rotaciones pueden ser hasta 7 días y puedes empezar con vuelos de mañana y a media rotación pasar a vuelos de tarde o noche. El máximo de actividad (desde que haces el check in hasta el check out) suele ser 12h, pero dependiendo de la hora de firma, los saltos (vuelos) que se hagan y algunos factores más se puede alargar. Hay un máximo de horas en los últimos 28 días y en los últimos 365 días. No podemos exceder de ese máximo porque podríamos perder nuestra licencia.

Dentro de la programación puedes encontrar día de actividad (vuelo), día de stand by o imaginaria (tienes que estar pendiente del teléfono), día franco (hasta cierta hora del día anterior te pueden asignar vuelo, si no lo hacen se te queda libre), día en posición (te mandan como pasajero a otro lugar fuera de tu base) y día off (24h libre en base).

Los sueldos también varían en función de la compañía a la que vayas a operar. Si es una low cost cobraras (normalmente) el mínimo interprofesional como sueldo base y a partir de ahí los variables que son las dietas por día de vuelo, horas de vuelo, imaginarias, pernoctas fuera de base… no puedo decir un salario fijo porque no lo tenemos, dependemos de los vuelos que hagamos. NO hay que olvidar que es un trabajo de mucho riesgo, muy sacrificado y que estamos perfectamente formados para una emergencia de cualquier tipo a bordo.

Yo decidí trabajar en esta profesión porque me encantaba y me sigue encantando el estar en x tiempo a miles de kms de distancia, hacer feliz a la gente trasladándolos de un lugar a otro, el hacer seguro y más cómodo su vuelo. Me fascina un avión, cómo vuela, qué ruidos hace, qué instrumentos se utilizan para que ese pajarraco con tantos kg de peso consiga despegar y mantenerse en el cielo… pero para dedicarte a esta profesión tienes que ser un apasionado de este mundo.

Obviamente no todo es bonito, los horas de descanso entre un vuelo y otro son muy justas y cortas, el cuerpo internamente experimenta muchos cambios en poco tiempo (la presión hace que te infles, que te duelan las piernas, sufres hipoxia…), las pernoctas fuera de casa son duras porque extrañas tu cama, tu almohada, tu familia… el viajar y conocer mundo es precioso pero no hay que olvidar la manera que tenemos de llegar a ese destino: trabajando. Y trabajando supone que llegas cansado al hotel, sin tener un horario establecido, que quizá en 10h tienes que volver a estar en pie, arreglada, maquillada y con una sonrisa nueva para volver a empezar el día y acabar en otro destino completamente diferente al que has estado.

A mí un día que dijeron: “Come cuando tengas hambre y duerme cuando tengas sueño”. Es totalmente cierto, no tenemos una hora establecida para comer ni para dormir, el cuerpo es sabio y te pide lo que en ese momento necesita.

A pesar de todo lo menos bonito que tenemos en esta profesión… es increíble el mirar por la ventana cada día y ver paisajes alucinantes, el acabar un vuelo y que te feliciten por el excelente trabajo que has realizado, el que una persona tenga miedo a volar y te agradezca el rato que has estado con ella hablando y preocupándote para que se le haga lo más ameno posible… no cambiaría mi profesión por nada.

El trabajar cada día con diferentes personas y trasportando a más de 700 personas diarias hace que cada vuelo sea diferente. Aunque vayas al mismo destino… siempre será diferente. Pasan anécdotas divertidas, extrañas, curiosas… un día me pasó con una familia que venían con su bebé, les estaba instruyendo sobre cómo tenía que ir sentado el bebé, cómo se pone su cinturón y el chalequito salvavidas cómo se utilizaría en caso de necesitarlo. Me prestaron muchísima atención puesto que era su primer vuelo con el pequeño. Cuando voy a hacer el chequeo final de la cabina me veo al bebé metido en el chaleco inflado (solo se le veía la cabeza), sentado encima de su mamá y con el cinturón puesto tal y como le había dicho. ¡Estaba de foto el pobre niño!

Para finalizar quiero recalcar que sigue siendo el transporte aéreo más seguro que tenemos. Jamás he tenido ninguna emergencia de carácter técnico, tengo compañeros que sí lo han tenido pero han sido cosas leves. El avión antes de despegar está revisado por mecánicos y pilotos… si ven que algo no funciona bien no salimos. Así que me siento muy muy segura trabajando en un avión.

Fuente:
https://www.hosteltur.com

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